Método mnemotécnico
Sencillo método para la rápida y sencilla adquisición de vocabulario mediante el establecimiento de relaciones entre la palabra alemana y su equivalente en español. En algunos casos tendremos palabras similares en varios idiomas que se podrán memorizar fácilmente, pero en la gran mayoría no podremos deducir ninguna correlación o similitud entre las que posee nuestro idioma y las que el idioma alemán. Por este motivo, por no existir normalmente similitudes, memorizar vocabulario extranjero es lo mismo que memorizar datos puros. Son datos que no obedecen a ninguna lógica que podamos deducir.
Los estudiantes de lenguas extranjeras simplemente usan la repetición para adquirir el vocabulario, y como nuestra mente no funciona de esa manera, pues la repetición sólo es eficaz para memorizar datos secuenciales, tendrá que leer y releer cientos de veces las mismas palabras, de forma que así se vayan asentando muy lentamente en su memoria. Por si fuese poco, pronto empezarán a olvidarlas y a confundirlas, salvo que se le dedique todo el tiempo del mundo a ello, algo que en sí es frustrante además de aburrido.
Este es uno de los principales motivos por el cual los estudiantes que intentan aprender una lengua extranjera progresan poco y se desaniman tan rápidamente.
Empecemos con unos ejemplos sencillos:
La mejor posibilidad de memorizar vocabulario es mediante asociaciones inverosímiles, entra la palabra española y la palabra alemana, dado que nuestra memoria funciona por asociación de imágenes y de ideas, y siempre podrá recordar mucho mejor aquellas que representen una escena o una acción que llame nuestra atención.
A) COMERà Queremos aprender el verbo “COMER” en alemán, que es “ESSEN” (Se pronuncia [esen]). Sabiendo que la palabra castellana nos sugiere una acción clara que todos conocemos, ahora tendremos que encontrar otra palabra castellana que sea similar a “ESSEN”, es decir, que me proporcione algún indicio de dicha palabra alemana. En la esta relación podemos utilizar la letra “S” para sustituir a la palabra alemana “ESSEN”, pues la letra ”S” es fácilmente visualizable, además de tener un gran parecido escrito. Ahora sólo necesitamos asociar de forma inverosímil la palabra “ESSEN” con la letra ”ESE”. Imaginemos que si una persona utiliza mucho la acción de “comer” su cuerpo empezará a formar la letra “S”. En efecto, a más comer más forma de ”S” tendrá su cuerpo, ya que se formará más barriga y más culo.
Imagínate a un señor muy gordo que no para de comer, y por eso su cuerpo tiene más forma de “ESE” cada vez
Ahora, cada vez que oigas o veas la palabra en español "comer", te vendrá a la cabeza un hombre gordo con forma de ese, e inmediatamente sabrás que en alemán "comer" es "essen", y viceversa, cuando oigas o veas la palabra en alemán "essen", sabrás inmediatamente que en español significa "comer".
Ahora, cada vez que oigas o veas la palabra en español "comer", te vendrá a la cabeza un hombre gordo con forma de ese, e inmediatamente sabrás que en alemán "comer" es "essen", y viceversa, cuando oigas o veas la palabra en alemán "essen", sabrás inmediatamente que en español significa "comer".
B) HABITACIÓN à Ahora queremos aprender la palabra HABITACIÓN, cuya correspondencia en alemán es “ZIMMER” (se pronuncia [tsima]). Ahora tenemos que buscar una palabra castellana parecida a la palabra alemana “Zimmer”, que la sustituya y que nos ayude de algún modo a recordarla. Aquí podemos utilizar la palabra castellana “Cima”. Una vez hemos escogido las dos imágenes (la de una “habitación” y la de una “cima”), realizamos finalmente la relación inverosímil ante ambas, que puede ser la siguiente:
Visualizamos una HABITACIÓN en la CIMA de una montaña. Esta habitación está en equilibrio y sobresale en lo alto de la cima.
En lo sucesivo, cunado piense en la palabra castellana “HABITACIÓN”, me vendrá enseguida el recuerdo de verla en la cima de un pico, y sabré al instante que en alemán es algo muy parecido a “zima”.
C) NECESITAR à La palabra alemana para “necesitar” es “BRAUCHEN” (se pronuncia [braujen]). Una palabra castellana parecida es “BRUJA”. Por lo tanto nos podemos establecer la relación inverosímil mediante la siguiente historia:
De este modo cuando piense en la palabra castellana “necesitar”, nos vendrá a la cabeza la “bruja”, y sabremos que la palabra alemana es muy parecida.
Lo mejor de todo es que gracias a estas asociaciones, dicha correlación inverosímil entre las palabras hará que puedas retenerlas fácilmente en tu memoria de largo plazo y enseguida recordarás su traducción, sin tener que pensar ya nunca más en la asociación que creaste al principio (aunque ciertamente esta ya nunca la olvidarás). También podrás recordar la traducción a la inversa, es decir cuando escuches el sonido “tsima”, sabrás en seguido que te están hablando de una habitación.
Con un mínimo de práctica, nuestras asociaciones irán siendo cada vez mejores y más nítidas, más imaginativas, así como nuestra capacidad para visualizarlas y para recordarlas posteriormente. Asimismo la duración y la calidad de su recuerdo siempre se incrementarán notablemente.
Otros ejemplos:
- AYUDAR à En alemán es “HELFEN”. Podemos imaginarnos la siguiente historia:
*Los ELFOS AYUDAN al hada madrina.
- TOMAR à En alemán es “NEHMEN”. Podemos imaginarnos la siguiente historia:
*Buscando al pez NEMO para que se TOME las pastillas, ya que está muy acatarrado.
- LIBRO à EN alemán es “BUCH” [buj]. Podemos imaginarnos la siguiente historia:
*Yo utilizo una BUJÍA como separador para los LIBROS. Ya lo absurdo de la historia llama la atención y la memoria retiene con facilidad la relación entre ambas palabras y se graba en la memoria a largo plazo.